Ayer sábado 2 de julio, el responsable directo de la Páginas Rosas (no de las blancas) se desplazó en persona hasta Santa María para comprobar los radiantes que iban el día de su boda el Peri y Ana Belén (perdón, María Belén). Reconozco que no me gustan los vestidos “Te doy mi palabra de honor”, sin embargo Belén iba fina y elegante y el novio también.
Pero no digamos cómo se presentaron sus compañeras de comparsa, estaban todas para tomar pan y mojar (alguno mojaría, hasta sin pan). Tuve ocasión de besar (en la mejilla) o ser besado por alguna de las susodichas, y pude comprobar de cerca el olor a mujer duchada, colonizada, peluquerizada y maquillada (Al Ataqueeee). Poca carne de extremidades inferiores lucieron, sólo nos pudimos conformar con sus partes más prominentes y “pechonales”. La única que iba de corto era la “Almu”; como ella ya está casada no tiene que esconder nada. ¡Ah! y la Calventa, que iba de corto por delante y de largo por detrás, como para asustar al más pintado. Otra cosa bien distinta es cómo volvieron de la boda ya amaneciendo… Ya no olían lo mismo y los peinados no estaban en el lugar que comenzaron.Así lo dejo, porque esto da para hacer alguna entrega más.
El mismo de siempre










