

Se nos ha pedido una prueba de vida de nuestra adoptada CARETA y aquí mostramos dos imágenes de la buena vida que se lleva la gachona. Durante todo el día está con los de su especie. Come, pasea, sale al corral, se duchan juntas, etc., y por las noches la acostamos en su cama junto a un guardián, porque no nos fiamos de nadie. Tiene mejor brillo, los cuernos ya no los tiene tan retorcidos, aunque nos tememos que el ojo no lo recuperará, porque la heridas son irreversibles, probablemente lo perdió durante los días que estuvo debajo de la plancha del bar donde la abandonaron.
Tras esta fe de vida, queremos que los secuestradores de CULEBRERA hagan lo mismo y pongan una fecha en el calendario para formar la mesa de negociación y hacer el intercambio de criaturas. A ver si ahora que se aproximan estas fechas tan entrañables, están las familias reunidas con los suyos y le van metiendo mano a los Febreros Brochés.
LOS PADRES ADOPTIVOS DE LA CARETA















