QUIÉNES SOMOS (O HEMOS SIDO)

El Cuarteto 1º fue el primero que participó en esta modalidad en el Carnaval ubetense allá por 1992, de ahí su nombre. En un principio fuimos tres (Luís Mª, Juan y Juan Antonio) y ahora sólo quedamos dos (Luis Mª y Juan Antonio). En todos estos años de existencia hemos participado en el Carnaval y colaborado en el mismo aportando ideas y llevando a cabo diversas iniciativas como: la fundación del periódico anuario “Pregonero del Carnaval”, edición del libro “Recuerdos de Carnaval”, la creación de “La Carnestolenda”, la institución de los “Premios Ladrillo” antecesores de los actuales “Botijo”, la implantación de un Concurso de Fotografía, algunos concursos de dibujo para escolares, etc., aparte de haber sido Pregoneros del Carnaval en el año 2000. Sin lugar a dudas la aportación a esta fiesta que más huella nos ha dejado ha sido el haber gestado la “Gran Gala de Carnaval” que se llevó a cabo con motivo de cumplirse el 25 Aniversario del Carnaval en democracia en el 2008.

Este blog, creado en 2009, es la consecuencia de la insistencia de nuestro colaborador y padre del mismo, Miguelin Soria.

Ojo al Parche del Copi-raid: Todos los textos y fotografías que aparecen en este blog pueden ser utilizados por cuantos lo deseen, siempre que sea citada la procedencia. ¿Entendido?...

jueves, 28 de septiembre de 2017

PREGÓN DE LA FERIA DE SAN MIGUEL 2017 (ÚBEDA)

Juan Ángel Gómez Cano "Lechero"
pregonero de la feria de San Miguel 2017

El chirigotero, carnavalero y amigo de esta casa, Juan Ángel Gómez Cano "Lechero", ha sido el encargado de pregonar la Feria 2017 y hasta hoy ha sido el mejor pregón de feria pronunciado en este año. Tocó todos los aspectos de esta fiesta y criticó algunos, aunque más bien lo que hizo fue referirlos en connivencia con el público que llenó el auditorio y pasó casi hora y media muy agradable. 

Sus hermanos fueron los presentadores y 
aquí los ponemos a los tres para que no se enfaden




Como no podía ser de otra manera, 
tuvo un guiño con el Carnaval y su chirigota.
Comparó el del cartel con "El Pijamillas"

Los de su chirigota le hicieron un regalo

Su familia muy emocionada (incluida la política)

Mostrando el regalo de la chirigota

La alcaldesa y el concejal de festejos
le hicieron entrega de un recuerdo.
Los hijos del pregonero son los que aparecen en la imagen
porque el de Jero aún no ha nacido.

martes, 26 de septiembre de 2017

"LA GRAN FINAL DEL CARNAVAL" GADITANO EN ÚBEDA (y II)


Como hemos dicho en la entrada anterior, asistieron al espectáculo alrededor de unas seiscientas personas humanas, de las cuales un ochenta por ciento eran de fuera, por lo que ya nos podemos figurar la poca presencia que hubo de ubetenses en un concierto que salió cada agrupación por unos 5,5 euros, algo muy económico aunque a priori daba la sensación de ser caro. Es más que probable que si este espectáculo lo hubiesen montado mixto (comparsas-chirigotas), hubiese costado lo mismo y la respuesta del público hubiera sido mucho mayor. 

Nota.- No pongo los nombres de los personajes porque os conocéis todos








Con el interés que puse para hacer esta foto
y al final mirad cómo ha salido, pero la he firmado

lunes, 25 de septiembre de 2017

"LA GRAN FINAL DEL CARNAVAL" GADITANO EN ÚBEDA (I)

El presentador buscó un jurado entre el público
para decidir cuál era la mejor comparsa

El pasado sábado 23 y en la plaza de toros de Úbeda, tuvimos ocasión de presenciar el gran espectáculo "La Gran Final de Carnaval", un concierto de comparsas de gira por todo el territorio nacional. Alrededor de unas seiscientas personas amantes de esta modalidad, disfrutaron con las cuatro comparsas más señeras del moderno Carnaval, porque estuvieron sobre el escenario "Araka la Kana" de Juan Carlos Aragón, "El Espíritu de Cádiz" de Tino Tovar, "Los Duendes coloraos" de los hermanos "Carapapa" y "Los Piratas" de Martínez Ares, todo un elenco de comparsas que nos hizo disfrutar con sus voces y sus temas -de todos superconocidos- durante cuatro horas chorreadas. El cuartetero Javia Aguilera fue el conductor de la gala que nos la ofreció como un regreso al futuro de antiguas agrupaciones gaditanas, aderezada con muy buen humor, al estilo de Los Morancos del día anterior. 

Araka la Kana

El Espíritu de Cádiz

Los Duendes coloraos

Los Piratas

jueves, 21 de septiembre de 2017

FIESTA DE MOZOS EN RUS 2017. CARNAVAL ATÍPICO DESDE HACE MÁS DE TRES SIGLOS


Un año más nuestros equipos móviles se han desplazado hasta la vecina villa de Rus para disfrutar de su magnífica Fiesta de Mozos, un Carnaval atípico celebrado en septiembre desde hace más de tres siglos. Desde el domingo, en que se verificó la procesión del Santísimo y tuvo lugar el pregón hasta ayer miércoles (fiesta local), esta localidad ha celebrado su "Carnaval de Verano" como dijeron los de "Decai", este grupo gaditano que hizo las delicias de todos en la noche del martes dentro de un espectáculo llamado "Tu Música me suena". Muy buen ambiente al que el buen tiempo se alió haciendo que este pueblo disfrutara a tope, cerrando ayer su día grande con una descomunal paella para todos y más fiesta en la calle. 
 
Muy ingeniosos disfraces conformaron una cabalgata
que fue retransmitida por Canal Sur


Típicas "Mascarillas" de Rus

Un premio para la reina de Inglaterra

Y otro para El Fary y su troupe del torito

El trío "Decai" aglutinó a varios centenares en la plaza

Algunos ubetenses no quisieron perderse la fiesta

jueves, 14 de septiembre de 2017

HISTORIA DEL CARNAVAL EN ÚBEDA "EL CAFÉ DANIEL"

Pareja disfrazada en el Café Daniel

EL CAFÉ DANIEL

Este café tuvo dos etapas: la de anteguerra y la de posguerra, la de Daniel Tera (su fundador) y la de sus sucesores. Daniel Tera Martínez era natural de Navas de San Juan, aunque sus ascendientes procedían de Calabria (Italia), según cuenta nuestro nonagenario Jerónimo Maeso. Ya en 1913 hay noticas de su presencia en Úbeda dado que aquí tenía un taller de calderería, posiblemente en la calle Tesillo de Monjas (Sagasta). Casó con Teresa Sáez Cabezas con la que no tuvo descendencia. Llegó a tener varias propiedades, siendo en la casa de la calle Gradas donde fijó su residencia. Los que le conocieron decían de él que no tenía mucha cultura, pero para los negocios era un lince. Le gustaba la juerga y su estampa así lo delataba, pero también tenía un gran corazón. A finales de los 20 comienzo de los 30 (s. XX) ya hay noticias del Café Daniel y sus bailes siendo de máscaras los de Carnaval, una fiesta que también le atraía y en la que participó activamente en alguna ocasión, tanto en la calle como -por descontado- en los bailes.
            En la calle Gradas nº 6 y hacia 1920, Daniel levantó un café-teatro y un bar en lo que antes fue un molino aceitero perteneciente a Rafael Navajas. Sabemos que Daniel estuvo regentando otro café en la calle Real que luego traspasó a Segundo Mas. Posteriormente también traspasaría el café La Mezquita de la plaza de Toledo a Pedro Aranda que luego llegaría a Fernando Victoria López. Daniel tenía un sueño, que era conectar su salón-café con la citada plaza, pero no lo consiguió aunque sí logró hacerlo con la calle Mesones nº 9 en el año 1929 al adquirir una casa que con ella se comunicaba. Así bien, por este nuevo lado montó el Café Bar Tera que comunicó con el salón que tenía su entrada primitiva por la calle Gradas y donde había instalado un pequeño bar llamado La Alhambra; todo quedó unido después de una gran remodelación a comienzo de los años 30. En épocas concretas, como Navidad y Carnaval, Daniel alquilaba a algunos empresarios el salón-café para llevar a cabo sus fiestas y bailes. Tras su fallecimiento acaecido el 22 de enero de 1941 cuando contaba 67 años de edad, su viuda lo arrendó a Andrés Bernabeu y posteriormente a los hermanos Sebastián y Diego Fernández Sánchez. Luego, por herencia, llegó a manos de dos resobrinos de su mujer, Tomás Aparicio Villena (hijo de su sobrino Tomás Aparicio Sáez) y de Tomás del Valle Aparicio (hijo de Dulce Aparicio Sáez) conociéndoseles por su talla (el grande y el chico) o como “Los Tomases”. Años después y tras sufrir un embargo tuvieron que desvincular el Café Daniel con el Bar Tera, por lo que la parte de abajo fue adquirida por sus arrendatarios en 200.000 pts. Sabemos que durante bastantes meses también fue gestionado por Tomás Fernández “Tadeo”. Tanto unos como otros, siempre mantuvieron el nombre de Café Daniel, junto con sus actuaciones y bailes, entre ellos los de máscaras y con ese esplendor se mantuvo hasta final de los años 50. A partir de esta fecha en la planta de abajo quedó como restaurante en manos de Fausto Sánchez y los salones de la planta arriba los explotaba José Salido para celebraciones sociales. A finales de los 50 la parte de abajo -donde se encontraba el café-teatro- se destinó a salón recreativo regentado por José Mª López Ruiz que los mantuvo hasta comienzo de los años 90. El coqueto bar que daba a la calle Gradas, fue alquilado a Baldomero Padilla, un taxista que montó aquí su primer bar y lo rebautizó con el nombre de El Taxi (1966). Este bar está cerrado desde hace varias décadas y aún se mantiene en pie, sin embargo el salón se encuentra en ruinas y es propiedad del constructor “El Cypry”.
En cuanto al Bar Tera de la calle Mesones, sabemos que lo regentaron y explotaron los dos “Tomases” desde el 1955 y ambos se iban alternando como gerentes cada cuatro años, dado que comenzó siendo titular Tomás del Valle el “Chico” y en 1959 pasó a Tomás Aparicio el “Grande”. Este añorado Café Bar Tera sobrevivió hasta comienzo de los años 80 en que fue vendido a Miguel Fernández Tallante para poner una zapatería y ahora ocupa su lugar un establecimiento de ropa.
            En el año 2003, la comparsa femenina quiso hacerle un homenaje adoptando su nombre y evocándolo en algunas de sus coplillas.
* Extraído del libro en preparación HISTORIA DEL CARNAVAL EN ÚBEDA.
JASA 

viernes, 8 de septiembre de 2017

HISTORIA DEL CARNAVAL EN ÚBEDA. "LAS CASAS DE BAILE"

Dibujo de José Gutiérrez-Solana
Desde tiempos ha, hubo en Úbeda prostíbulos que solían encontrarse -por regla general- a las afueras o en lugares recónditos de la población
Históricos fueron los del Alcázar y la calle Cotrina. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, muchas de estas casas de mancebía incorporaron a su oferta el baile (para calentar motores) a las que se les conoció popularmente como las “Casas de Baile”. Las más populares estuvieron ubicadas en el Egido de San Marcos, “El Lejío” les llamaban nuestros mayores y tan en boga estuvieron que llegaron a llamar a la zona el “barrio chino” donde ofrecían sus servicios la Carmela, la Merceditas, la Pata Palo... El barrio con más solera frecuentado desde tiempos inmemoriales para tal menester era el del Alcázar; allí hubo casas con baile y otras sin él, donde se buscaban la vida la Asturiana, la Pola, la Pajarita, la Plexiglás, la Sevillana, la Joaquina, la Concha, la Trencitas, la Candelas, la Charola, la Gila, la Garabita, la Virtudes, la Rivelles, la Chata, la Tuerta, la Galleguita, la Elvira, la Juanillo, la Capitana y la última, con la cuál tuve el placer de conversar en más de una ocasión y la que me facilitó la mayoría de estos datos, la Conejita. En el extremo opuesto de la ciudad, la Explanada, operaba la Madriles y a la vuelta en la calle Córdoba, la Hilaria. Por último citaré el más céntrico de todos y el más selecto, como era el que había en el “Callejón de la Sangranta” (Hernán Crespo), regentado por Asunción Muro.
Y todo esto ¿qué relación tiene con el Carnaval? Estas casas cumplían su función “social” a lo largo del año, pero más intensamente en las fiestas de Navidad, feria, cuando llegaban los quintos de reemplazo y por supuesto en Carnaval. Sabemos que aquí solían acudir a recibir servicios caballeros de todas las clases sociales. Recordemos que la prostitución en nuestro país estuvo legalizada hasta 1956 y “controlada” sanitariamente. Al finalizar el día carnavalesco y tras haber disfrutado e ingerido la correspondiente dosis de caldos del terreno, algunos de nuestros paisanos echaban el último baile en estos lugares, donde había músicos que lo amenizaban. Conocidos eran el Tuerto Pavallés, Pablito, Diego y otros más, que a la sazón también solían formar parte de las comparsas. Después de bailar, si alguien quería continuar, en la planta de arriba se culminaba la jornada y el importe (en reales o pesetas) variaba según con quién; allí ya no había música ni se bailaba aunque sí se movía el esqueleto.  
“A mí también me ha gustado mucho la “chunga” y he ido a bailar a las “Casas de Baile” que había en el “Barrio Chino” al final del “Legío de San Marcos”. De aquellos bailes recuerdo a Carmela, “la Sevillana”, Joaquina, Merceditas y la “Rivelles”. Muy cerca de allí puso un bar Ginés Oller el yesero al que bautizó con el nombre de El Laberinto”. Antonio Sánchez Garrido, el “Chucho”.
“Había un señor que le decían “Diego dale” que en compañía de un tal Pablito, tocaban la guitarra o bandurria y cobraban cada uno dos pesetas por actuación. Lo mismo los veías en los cafés, en las casas particulares o en las “Casas de baile” de a real la pieza”. Tomás Fernández Cano “Tadeo”. 
El devenir de la ciudad y su trasiego más o menos pecaminoso, se vería reflejado en numerosas copillas que cantaban, tanto las murgas como las comparsas. De estos años hay una letra que nos habla, no de los bailes de los casinos, sino de unas casas donde “también se bailaba”. Es probable que esta letra perteneciera al repertorio de la murga “El Laberinto Chino” que salió en 1936 y dice así: 
Se ha puesto la chulería que es una barbaridad
y en las casas de trato ya no se puede pasar.
Nos fuimos casa la Concha, nos echan por la ventana
y derechitos nos fuimos casa de la Feliciana.
Allí nos dicen pelmazos, fuera, fuera chulerías
lo mismo lo dice Concha que lo dice Catalina.
               
Para finalizar este apartado viene como anillo al dedo lo que apareció en el periódico LA PROVINCIA el día 13 de febrero de 1929, donde nos cuenta lo acaecido en una noche de Carnaval. El artículo viene bajo el título “La Hazaña de unos Muslimes”: “El hecho acaecido en un “harén” del barrio del Alcázar, donde unos jóvenes hartos de vino, se dispusieron a terminar allí la noche, pero la entrada les fue prohibida por el vigilante. Y se vengaron los inquietos muslimes arrancando la acometida de la luz y creyendo las infelices esclavas que había llegado su fin, gritaron socorro acudiendo fuerzas de la policía que no pudieron detener a ninguno”. Sólo se pudieron hacer con un zapato que uno de ellos perdió en la atropellada huida y los guardias con esa prueba ya podían seguirle el rastro como cual Cenicienta.
Nota.- Extraído del libro en preparación Historia del Carnaval en Úbeda.

JASA